El regreso.
Nadie sabe cuándo puede suceder.
El lucero del alba surge en tu gracia
Y al amanecer el olor a tibieza
Sigue acompañando tu cuerpo.
En tu mirada se confunde
la utopía y lo innegable.
En tu costado yacen juntos
el origen de lo insondable y lo asequible.
Afable y apacible, en un altar de incertidumbre
Permanece la esperanza unida al recuerdo,
rasgada y abrazada en las telarañas
de una ausencia demasiado prolongada.
No sospecha el guerrero en qué lugar
de la batalla caerá de rodillas.
Salir de casa para conquistar mil mundos..
y la mejor victoria se consigue
Con el lucero del alba donde emana tu gracia:
En un amanecer con olor a tibieza,
Naciendo al nuevo día,
con la magia de tu cuerpo.
Por: Luis Carlos Moreno Cardona (Nov. 2005)
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